domingo, octubre 15, 2006

A aquel insecto con escencia 77

 

La sangre brota por tus entrañas hasta ensordecer tus sentidos.
Ya nadie llama a tu puerta como lo hacían los amigos de antaño.
Solo escucha los sonidos de la noche,
ya nadie podrá separarte de ellos,
solo espera un segundo en la triste danza de la rosa sin pétalos.
Oigo ruidos y el tic-tac de un reloj,
la esquizofrenia perpetua me atrapa,
sin dejar ni siquiera un segundo
ni un instante que dejé de contar lo que está sucediendo...
Abra cadabra,
los poetas malditos se retuercen en su tumba,
ni tu embriaguez,
ni tu cordura los hará cambiar de estado.
Siempre quisiste ser un Baudelaire,
aunque a veces intentaste ser un Rimbaud,
pero el resultado resalta ante tus ojos:
“Solo eres basura”,
¿Te suenan estas palabras?,
¿Te recuerdan a alguien?,
¿Cuántas veces las oíste?,
¿cuántas veces te humillaron y se rieron de tí?
Recuerdas cuando te sorprendían los relatos de Allan Poe y Lovecraft,
lo extraño y paradojal
es que eres el personaje principal
de la historia que ellos nunca se atrevieron a escribir.
Aunque no lo esperabas
existía alguien observándote;
son pocas las personas
que tienen la capacidad de decidir y de afrontar lo que viene.
El pasado hay que asumirlo,
el presente es un chiste cruel
y el futuro no está escrito,
solo son metáforas de un mundo inexistente
en el que podremos derrumbar
las paredes y los espejos rotos,
ya que con nuestras propias vidas
destruimos lo que otros soñaron algún día,
rompimos con la hipocresía y el mundo ordenado
según su esquema atrofiador y manipulador de mentes.
Puede ser que nunca fuiste un escritor de renombre,
puede ser que ni siquiera nadie
logrará recordar tu verdadero nombre,
pero lo más importante
es que eres tú el animal dispuesto a atacar a quien lo intente dominar...

Dedicado a Zancudo, estés donde estés